Internacional
Donaciones a streamers: el debate sobre el uso del dinero y la meritocracia digital
La verdad que me llama poderosamente la atención ver cómo hay gente que labura todo el día, se rompe el lomo pagando impuestos para mantener este antro decadente y después termina regalándole la poca guita que le queda a un pibe que transmite jueguitos por Twitch. Entiendo que cada uno hace lo que quiere con su plata, pero me parece que estamos perdiendo el norte como sociedad si preferimos financiarle la vida a un influencer antes que invertir en nuestra propia independencia económica.
Por más que en Juntos por el Cambio siempre defendamos la libertad individual y el libre mercado, esta cultura del aplauso fácil y la limosna digital me hace mucho ruido. Nos pasamos añse criticando al kirchnerismo por fomentar el facilismo y lachetada estatal, pero después vemos a miles de jóvenes esperando que la salvación llegue de arriba, ya sea por un plan platita del Estado o por pegarla rascándose frente a una pantalla.
Ojo, no tengo nada contra el que labura generando contenido de calidad, pero me parece que le estamos errando feo a las prioridades cuando premiamos la vagancia o el consumo pasivo en vez del esfuerzo real. ¿No les parece que estamos copiando los peores vicios del colectivismo pero en versión 2.0?