Sociedad
Financiamiento de streamers y la alienación en el capitalismo tardío
Es increíble ver cómo pibes que laburan diez horas por dos mangos le terminan donando la poca guita que tienen a streamers millonarios que viven en Andorra. Es la radiografía perfecta de este sistema de mierda: te alienan tanto en la rutina cotidiana que necesitás comprar una ilusión falsa de pertenencia y afecto virtual, mientras la burguesía digital se enriquece a costa de la desesperación colectiva.
Después te cruzas a los defensores seriales del libre mercado, esos nenes de Twitter criados a chocolatada, militando esta locura como si fuera la cúspide de la meritocracia. No la ven, o no la quieren ver, porque están tan ciegos por el individualismo que festejan su propia explotación y la de sus pares. En lugar de organizarse en una asamblea en el laburo o salir a pelear por un salario digno, terminan financiándole la tarjeta de crédito a un chabón que te vende falopa liberal desde una pantalla.
¿Hasta cuándo vamos a seguir naturalizando esta miseria subjetiva donde el pueblo le paga la fiesta a los parásitos de siempre?