Economía
Puja legislativa y rosca electoral: el costo del ajuste sobre los trabajadores
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomar el bondi y romperme el lomo diez horas en el taller, y cuando abro el diario me encuentro con que Bullrich y Pettovello están peleándose por las listas de 2027. Son una máquina de cinismo. Pettovello, la misma que encanuta los alimentos en los galpones mientras en los comedores del barrio las compañeras hacen malabares con agua hervida para darle de comer a los pibes, ahora está preocupada por su quintita política. Gobiernan para la timba financiera y el FMI mientras a los laburantes nos pulverizan el sueldo con tarifazos criminales.
Estos nenes criados a chocolatada y Twitter se piensan que la patria es una planilla de Excel para liquidar al mejor postor. Con Néstor y Cristina el salario mínimo en dólares era el más alto de América Latina, había paritarias libres, convenios colectivos y dignidad para el que labura, no esta carnicería donde festejan el hambre de los jubilados como si fuera un logro. La doctrina peronista y la justicia social no son consignas vacías: son las conquistas históricas que la clase obrera arrancó con lucha y que estos cipayos vendepatrias quieren rifar para entregarle los recursos del país a cuatro amigos de afuera.
La soberanía popular no se negocia en los pasillos de la Rosada entre cuatro chetos que jamás pisaron una fábrica ni esperaron un tren en Constitución. La historia de este pueblo se escribió en la calle resistiendo al ajuste de las patronales y la oligarquía, y esta vez no va a ser la excepción. ¿De verdad se creen los libertarios que la gente se va a quedar mirando de brazos cruzados cómo rematan el país mientras ellos juegan a la interna palaciega?