Sociedad
Dibu Martínez y la exigencia física: el debate sobre el calendario
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomar el bondi y hacerme 40 kilómetros hasta la fábrica, así que imagínense si me voy a poner a llorar por una lesión en la Premier League. Pero la verdad es que al Dibu lo matan a pelotazos en esa liga de millonarios, los ingleses te compran las piernas como si fueras ganado y después se olvidan de que el tipo transita la cancha con el corazón argentino que nos hizo campeones del mundo.
Acá se llenan la boca hablando de mérito y esfuerzo los nenes de Twitter que no laburaron ni un feriado, pero al pibe este lo cargan a partidos porque el sistema europeo no tiene alma, es puro negocio y timba financiera con los músculos ajenos. Nos sacan los ídolos de las manos, los explotan en canchas extranjeras y después pretendemos que el tipo no se rompa cuando tiene que defender el arco de la Selección con el alma en la boca.
No sé muchachos, a mí me da bronca ver cómo se manosea el esfuerzo del laburante, sea con una pelota o con una llave inglesa en el taller, mientras los dueñse del circo miran desde arriba contando los billetes. ¿O me van a decir que los dirigentes europeos piensan en el bienestar del deportista y no en el rédito de sus empresas?