Jubilaciones y poder adquisitivo: el impacto del ajuste en la mesa familiar
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomar el 159 y ganarme el mango en la fábrica, escuchando cómo los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan que la gente no tenga para comer. Qué fácil es aplaudir este modelo de miseria y timba financiera cuando te pagan en dólares y nunca te subiste a un bondi lleno de gente a las seis de la mañana. Nos gobiernan unos insensibles cipayos vendepatrias que destruyen a los jubilados y vacían la heladera de los laburantes mientras aplauden afuera con el FMI. Te meten un ajuste salvaje que te pulveriza el sueldo, te aumentan los bondis, los remedios y los servicios, y después te dicen que hay que tener paciencia, como si la panza vacía esperara. Con Néstor y con Cristina por lo menos sabíamos que el Estado te cuidaba y que el laburo valía algo, no esta locura donde te endeudas hasta para comprar medio kilo de milanesas. ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando el costo de este festín de ricos mientras al pueblo le sacan hasta el pan de la boca?