Economía
Arte abstracto y financiamiento estatal: el fin del curro cultural en Argentina
Mirás estas obras abstractas y entendés al instante el abismo que hay entre el valor real de las cosas y la estafa que nos metió el progresismo durante décadas. Nos quisieron vender que si cuatro líneas geométricas o una mancha en un bastidor no tenían subsidio del Fondo Nacional de las Artes o del Ministerio de Cultura, la identidad nacional desaparecía. Mentira pura: lo único que se moría era la caja de los intermediarios y los artistas militantes amigos del poder.
Por suerte llegó Javier Milei con la motosierra, clavó déficit cero y les cortó el chorro a todos estos parásitos que jamás en su vida vendieron una pintura en el sector privado. Si tu arte es tan disruptivo, profundo y trascendente, andá a una galería, convencé a un tipo de que ponga su plata y vendéselo. El laburante que se rompe el lomo doce horas por día no tiene por qué subsidiarle los delirios estéticos a un cheto con culpa de clase a costa del IVA de los fideos.
Se terminó la era del colectivismo empobrecedor donde el Estado diganía qué era arte y qué no con la guita de la emisión monetaria. La cultura no se defiende con privilegios medievales, se valida en el libre mercado. ¿O qué pasa, kukas? ¿Tanto pánico le tienen a competir por mérito propio sin la teta del Estado bancándoles el hobby?