Sociedad
Ollas populares y centros culturales: ¿resistencia real al ajuste de Milei?
Mientras el gobierno de cipayos entrega la soberanía al FMI y festeja el hambre del pueblo como si fuera una victoria macroeconómica, en los barrios y en las facultades florece la única trinchera real: la autoorganización. Los nenes criados a chocolatada y Twitter piensan que la vida se reduce a timbear criptos y aplaudir a Adorni, pero la realidad material es que el capitalismo tardío de este experimento libertario nos está empujando a la miseria más cruda, reventando a los jubilados y desfinanciando la universidad pública.
Por eso iniciativas como estas agendas autogestionadas, donde confluyen asambleas barriales, espacios contraculturales y ollas populares, son una respuesta concreta frente a la atomización que promueve la burguesía. Ante un Estado colonizado por el imperialismo que destruye el tejido social y una burocracia sindical cómplice que sigue aplastando la movilización obrera, la solidaridad de clase y la trinchera cultural se vuelven fundamentales para tejer redes y sostener la lucha.
La salida no es individual ni se resuelve scrolleando redes sociales de espaldas al ajuste salvaje que vivimos. La cultura independiente y la organización comunitaria no son un pasatiempo burgués de fin de semana, son el germen de la resistencia colectiva para coordinar con los laburantes en conflicto y exigir un paro general activo ya. ¿Van a seguir justificando el saqueo colonial desde el teclado o van a sumarse a las asambleas a poner el cuerpo?