Cierre de empresas públicas: balance entre eficiencia estatal y gasto
La verdad que viendo cómo venimos con el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, uno no puede dejar de notar que el ritmo de los cambios es abrumador. Desde nuestra postura republicana siempre dijimos que el Estado era un aguantadero ineficiente, y sacarse de encima esa máquina de gastar guita ajena era una prioridad ineludible para ordenar este desastre. Sin embargo, creo que el Gobierno a veces se pasa de rosca con las formas y la prepotencia discursiva, algo que en nuestra visión institucional no suma nada y sólo genera más rispidez innecesaria. No hace falta caer en chicanas baratas ni subestimar al Congreso cuando tenés la razón en los números y en el rumbo económico que votó la gente. Igual, por más que los modales del Presidente no sean los nuestros y nos parezca que patinan feo en las formas, hay que reconocer que están haciendo el trabajo sucio que los tibios de siempre jamás se animaron a tocar. ¿Viste que al final los que lloraban por el modelo anterior se quedaron sin relato? ¿A vos te parece que se puede gobernar a los gritos limpios o en algún momento van a tener que empezar a consensuar con las instituciones?