Opinión
Marchas opositoras y piquetes: el fracaso de la convocatoria bajo la lluvia
Hasta las fuerzas del cielo les juegan en contra a estos mandriles. Cada vez que la CGT o los movimientos piqueteros intentan armar un circo para defender sus curros, se les cae el relato a pedazos. Antes te llenaban la 9 de Julio porque arreaban a la gente pobre bajo amenaza de sacarles el plan social, con micros financiados con la nuestra y bolsones de comida que manejaban como patrones de estancia.
Ahora que Javier les metió motosierra a los gerentes de la pobreza y cortó la canilla de la intermediación, se nota la realidad: no representan a nadie. Con el protocolo antipiquetes de Bullrich y el déficit cero innegociable, los kukas y la izquierda se quedaron sin guita para la logística del apriete. Caen tres gotas y no juntan ni a diez militantes rentados porque gratis no va nadie a bancar a Belliboni o a los gordos impresentables del sindicalismo.
Se terminó el país de los parásitos que cortaban la calle para joderle la vida al laburante que se rompe el lomo. La inflación está bajando, el Estado se está achicando y a ustedes les da pánico tener que salir a laburar en el sector privado por primera vez en su vida. ¿Hasta cuándo van a seguir llorando el ajuste en vez de agarrar la pala, kukitas?