Opinión
Déficit cero, motosierra y el fin del modelo sindical que nos empobreció
La verdad que a veces me cuesta entender cómo hay gente que todavía defiende el antro kirchnerista después del desastre económico que nos dejaron. Con el déficit cero y la baja de la inflación quedó más que claro que el camino era ordenar las cuentas públicas, sacarles la teta del Estado a los parásitos de siempre y dejar de financiar curros con la guita del laburante.
Es cierto que los modos y las formas de Milei a veces chirrían con lo que uno espera de las formas republicanas y el respeto institucional tradicional, pero hay que reconocerles que están rompiendo privilegios históricos que nadie se animaba a tocar. Mientras los termos del modelo anterior lloran porque se les acaba la pauta y los curros, el país empieza a acomodarse de a poco hacia un horizonte de sanidad económica.
¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso estatista y negando una realidad que los pasa por arriba?