Política
Proyectil de gas lacrimógeno en protestas: el negocio de la calle se pinchó
Ayer mi vieja me trajo de recuerdo a casa una lata de gas lacrimógeno de los piquetes que arman los parásitos de siempre para frenar el país. Mientras ellos se quedan todo el día tirando piedras por dos mangos y un choripán, yo estoy acá en el escritorio cerrando contratos en crypto y cobrando en dólares gracias a que el sistema financiero se está desregulando de verdad. Es hermoso ver cómo la motosierra les va secando la fuente de financiamiento y ya no saben qué inventar para llamar la atención.
La verdad es que no la ven ni en figurita. Vivieron décadas parasitando el Estado, viviendo de la nuestra con impuestos confiscatorios y cepos hiperinflacionarios que destruían cualquier posibilidad de ahorro, y ahora lloran porque se les acabó el curro de la calle. Que sigan juntando proyectiles y haciendo circo, total el déficit cero no se negocia y la gente de bien ya entendió que el único camino es laburar, quemar pesos y dolarizarse vía criptomonedas.
¿Hasta cuándo van a seguir bancando a estos vagos que lo único que hacen es cortar las calles para no ir a laburar de verdad?