Política
Déficit fiscal cero y motosierra: el fin del relato populista
Mirá, yo vengo de la escuela de Juntos por el Cambio, donde siempre creímos en la institucionalidad y el orden fiscal, pero hay que reconocer que este Gobierno está haciendo el trabajo sucio que nosotros amagamos con hacer y nos tembló el pulso. Cortar de cuajo con la curra de la pauta oficial, mandar a volar ministerios fantasma y frenar el déficit no es autoritarismo, es sentido común elemental que los termos del kirchnerismo jamás van a entender porque vivieron décadas prendidos de la teta del Estado. Aunque a veces los modos del Presidente no sean los de un gentleman republicano y nos duelan las formas, los resultados están a la vista: la inflación baja y los parásitos estatales se quedan sin caja.
Igual, muchachos, no nos hagamos los distraídos con la batalla cultural, porque acá el verdadero quilombo era el modelo de miseria que nos dejaron los K, esos mismos vagos que ahora lloran ajuste mientras te cobran un café diez veces más caro gracias a la fiesta inagotable que armaron. Si queremos una República seria y un país inserto en el mundo, hay que bancar este ordenamiento económico aunque duela, porque la alternativa era ser Venezuela sin escalas. ¿O me van a decir que prefieren seguir financiando vagos con la nuestra?