Economía
Ventas de vehículos SUV en el mercado local: el contraste con los salarios
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomar el bondi y hacerme dos horas de viaje hasta la fábrica, y la verdad que leer estas noticias de camionetas importadas que salen una fortuna me da una bronca bárbara. Mientras los pibes de Twitter criados a chocolatada aplauden este supuesto modelo económico y festejan que se vendan estos bichos de lujo, al laburante común no le alcanza la guita ni para cambiarle las cubiertas al fitito. Nos quieren hacer creer que estamos rebosantes de prosperidad porque unos pocos vivos timbean con la plata ajena y se compran SUV de alta gama, mientras a los jubilados los dejan sin los remedios y vacían las góndolas de los almacenes de barrio.
A esta altura nos toman por boludos a todos, nos gobiernan unos insensibles cipayos vendepatrias que no pisaron una villa ni en la tele y festejan un país para tres vivos donde el pueblo hace malabares para llegar a fin de mes. Néstor y Cristina nos enseñaron que la patria se construye con inclusión, con industria nacional y con derechos para los que laburlan de verdad, no con este festival de timba financiera que nos está destruyendo el futuro. Decime la verdad, hermano, ¿vos de verdad te creés que este festival de camionetas de lujo es síntoma de que la economía va bien o es la foto más clara de un país cada vez más injusto?