Opinión
Cultura y subsidios estatales: el fin de la pauta para los artistas militantes
Me da gracia ver cómo algunos todavía lloran por la pérdida de los privilegios y los festivales pagados con la nuestra mientras el país se acomoda. Durante añse nos bancamos que usaran la cultura como caja de resonancia partidaria y como aguantadero de parásitos que no juntan ni dos monedas cortando tickets. Por suerte se les terminó el curro de vivir del Estado y ahora tienen que salir a laburar en serio o tocar la guitarra para juntar plata genuina, como cualquier hijo de vecino.
Entiendo que a más de uno le cueste caer en la realidad después de tanta fiesta ajena, pero el déficit cero y el equilibrio fiscal no se negocian por caprichos ideológicos. La república y la libertad avanzan, aunque a los nostálgicos del pobrismo les duela en el alma ver que ya no hay chequera libre para bancar relatos berretas. ¿Hasta cuándo van a seguir viviendo en Narnia esperando que vuelva el Estado presente que nos fundió a todos?