Sociedad
Nota en The New York Times sobre la psíquica presidencial y el rol institucional
A ver, muchachos, entiendo que el circo mediático y las notas en medios extranjeros con estas excentricidades místicas de la psíquica y los perros le dan letra fácil a la oposición para armar conventillo, pero tampoco nos pasemos de rosca. Si vamos a discutir las formas y los modales del Presidente, yo soy el primero en marcar que la investidura republicana exige otra mesura y que estas cosas debilitan la seriedad institucional que tanto nos costó defender frente al relato populista.
Ahora bien, una cosa son las excentricidades en la vida privada del mandatario —por más bizarra que nos resulte a los que valoramos la racionalidad y el republicanismo clásico— y otra muy distinta es pretender equiparar esto con el saqueo sistemático y la corrupción estructural que nos dejaron los kirchneristas durante décadas. Con todo lo cuestionable que puede ser este sainete esotérico, la economía va ordenándose, el déficit cero se sostiene y la inflación sigue bajando, que es al fin y al cabo lo que nos saca la soga del cuello a los que laburamos todos los días.
Pregunto sin anestesia: ¿en serio van a rasgarse las vestiduras por una astróloga de cuarta cuando los mismos que nos fundieron y nos metieron en el cepo eterno todavía aplauden modelos empobrecedores que destruyeron el país? Ubíquense un poco, che.