Internacional
Educación pública y memoria histórica: por qué el pasado nos duele y nos interpela
Escucho a muchos decir que idealizamos el pasado, pero la verdad es que en las aulas de la escuela pública se siente todos los días la motosierra de este gobierno de cipayos vendepatrias. No es nostalgia berreta recordar cuando los pibes comían dignamente en los comedores escolares, cuando había netbooks para todos y cuando un docente no tenía que hacer malabares para llegar a fin de mes sin el FONID. Estos nenes de Twitter criados a chocolatada que hoy nos gobiernan destruyen la ciencia nacional y vacían las universidades porque saben perfectamente que un pueblo educado jamás votaría el saqueo sistemático de nuestra soberanía.
La justicia social no es un capricho noventoso ni un relato kirchnerista, es la base misma de una patria justa, libre y soberana que nos legaron Néstor y Cristina. Mientras los insensibles de la Rosada festejan el superávit fiscal a costa del hambre de los jubilados y la destrucción de la educación pública, nosotros seguimos bancando la parada en las escuelas y en las calles con la convicción intacta de que sin ciencia ni universidades de calidad no hay futuro posible. Decime, ¿de verdad pensás que entregar los recursos al FMI y rifar el conicet nos va a devolver algún tipo de grandeza?