Salario mínimo y ajuste: la miseria planificada para el bolsillo obrero
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomar el bondi y bancar a mi familia, y me entero de que nos tiran un miserable aumento que da vergüenza ajena. Con este salario mínimo que fija el gobierno no se compra ni un kilo de milanesas, mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan este modelo de hambre y timba financiera para los amigos de afuera. Nos hablan de equilibrio fiscal mientras destruyen el poder adquisitivo de los jubilados y de los laburantes que dejamos el lomo diez horas por día. Estos cipayos vendepatrias no pisan una fábrica ni conocen lo que cuesta ganarse el mango, viviendo en una realidad Paralela mientras al pueblo lo ahogan con tarifas y tarifazos. ¿Hasta cuándo vamos a bancar este ajuste salvaje que solo beneficia a los de arriba y nos deja en la lona a todos los que levantamos este país laburando?