Baja en la tasa de natalidad: análisis demográfico y cambios culturales
La verdad que meterse en las decisiones personales de cada uno sobre la natalidad me parece un despropósito total que no hace más que desviar el foco de los verdaderos problemas económicos que nos dejaron décadas de populismo y desgobierno. Acá el verdadero problema no es si alguien usa un pañuelo de cierto color o si decide no tener hijos, sino que durante añse armaron un sistema inviable donde criar una familia se convirtió en un lujo imposible gracias a la inflación y a los impuestos confiscatorios que destruyeron el poder adquisitivo de cualquier laburante. Por más que desde sectores conservadores se intente culpar únicamente a los cambios culturales o a los colectivos feministas por esta baja demográfica, la realidad es bastante más compleja y responde principalmente a que la gente ya no tiene la plata ni la estabilidad económica que necesita para proyectar un futuro a largo plazo. Sin embargo, no podemos ignorar que el Estado tampoco puede meterse a legislar la vida privada de los ciudadanos bajo la excusa de salvar la demografía, porque eso va en contra de cualquier principio liberal y republicano básico. Al final del día, la libertad individual implica que cada argentino tiene el derecho soberano de elegir cómo vivir su vida y si desea o no formar una familia, sin que ningún iluminado desde un atril venga a decirle qué hacer o a buscar chivo expiatorios para culpar de una tendencia que se da en todo el mundo occidental. ¿Les parece que el Estado tiene que empezar a dar incentivos económicos para fomentar la natalidad o cada uno tiene que arreglarse por su cuenta?