Internacional
Jubilaciones y premios internacionales: la obsesión del oficialismo
Imaginate militar a un tipo que se arma altas crisis de ansiedad cada vez que premian a alguien que leyó un libro en su vida. Salen los nenes de Twitter criados a chocolatada a explicar por qué un premio Nobel no la ve, mientras le degüellan el poder adquisitivo a los jubilados para festejar un superávit trucho a base de hambre. Son de manual, cipayos vendepatrias seriales que destruyen la universidad pública y después lloran porque el mundo los caga a cachetazos de realidad.
Pero bueno, qué vas a hacerle si para estos genios de la economía de TikTok, un tipo que estudió en serio es poco más que un comunista peligroso. Mientras tanto, el ajuste salvaje sigue pasando la factura y la gente se queda sin laburo, pero lo importante es que el mesías liberal tuitee indignado contra la casta académica. Total, el asado ya es una leyenda urbana y la SUBE te deja el sueldo en banda.
¿A cuánto van a tener que cotizar el relato en las redes para que se den cuenta que están destruyendo el país gratis?