Opinión
Soberanía y entrega: el impacto de la política exterior en nuestra patria
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para comerme dos horas de bondi y llegar a la fábrica, lomo tras lomo, mientras veo cómo estos cipayos vendepatrias le regalan nuestra soberanía a potencias extranjeras como si el país fuera su estancia personal. Nos gobiernan unos nenes de Twitter criados a chocolatada que no saben lo que es ganarse el mango con el sudor de la frente, y que ahora se van a hacer los piolas entregando los recursos y la dignidad de la Argentina a cambio de nada.
Da una bronca bárbara ver cómo destruyen los derechos que nos costó décadas conseguir a los laburantes, a los jubilados que hoy no pueden ni comprar los remedios y a los pibes que estudian, mientras aplauden este ajuste salvaje dictado por el FMI. A mí nadie me regala nada, pero tampoco me ciego ante los que nos están fundiendo el futuro para aplaudir a los amigos de afuera. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando a esta manga de insensibles que rifan la bandera sin importarle el hambre del pueblo?