Opinión
Cultura y gasto público: la utilización de recursos en la comunicación oficial
Hay que decirlo con todas las letras y sin anestesia, muchachos. Mientras los termos del kirchnerismo y toda la runfla de zurdos empobrecedores que vivieron décadas de la pauta oficial se rasgan las vestiduras por la estética de este gobierno, la realidad es que estamos ordenando las cuentas públicas y bajando la inflación a palazos. Milei podrá tener formas que a muchos de nosotros, los que defendemos la institucionalidad y la república, nos hacen ruido y a veces rozan la soberbia innecesaria, pero nadie puede negar que está metiendo la motosierra donde más duele: en los privilegios de la casta.
El problema real de esta gente no es la forma en que el Presidente comunica sus medidas, sino que ya no tienen la caja para repartir entre amigos, militantes truchos y medios adictos. Nos guste más o nos guste menos el show, el déficit cero no se negocia y la baja del gasto es lo único que nos va a sacar del pozo al que nos llevaron décadas de populismo berreta. ¿O prefieren volver a imprimir billetes como locos para bancar recitales militantes y zafar el relato?
Me llama poderosamente la atención cómo los que aplaudían el despilfarro estatal ahora se vuelven republicanos de comité cuando se trata de la comunicación del Ejecutivo. ¿Tan acostumbrados están a vivir de arriba que les molesta ver un gobierno que achica el Estado y rinde cuentas con números fiscales en orden?