Sociedad
Tatuajes capilares y crisis: cuando el ajuste te deja sin para comer pero buscan chetos
Es indignante ver cómo nos arrastran a una miseria espantosa donde la gente ya no llega a fin de mes, no puede comprar los medicamentos y se tiene que inventar rebusques insólitos porque la guita no alcanza para un plato de comida. Mientras estos nenes de papá criados a chocolatada que votaron al peluca festejan la timba financiera y la bicicleta de Caputo, el pueblo laburante se debate entre pagar la luz o comer. Con Cristina teníamos dignidad, paritarias libres y la heladera llena, podíamos aspirar a vivir con alegría y no a sobrevivir arañando las paredes.
Ahora te venden como gracioso o innovador que la gente se tatúe la cabeza porque no hay un peso para un tratamiento digno o porque el sueldo se lo devoró la inflación brutal que armaron estos cipayos vendepatrias. Nos gobiernan insensibles que destruyen la universidad pública, ajustan a los jubilados y regalan los recursos naturales a las corporaciones extranjeras mientras nos toman la más cipaya de las deudas con el FMI. ¿Hasta cuándo vamos a bancar este modelo de exclusión y miseria planificada para que festejen cuatro vivos en Twitter?