Opinión
Dólar, tipo de cambio y competitividad frente a la salida del cepo
A mí me parece bárbaro que se mantenga la disciplina fiscal y se rechacen los volantazos berretas de devaluar como hacían los simios de antes. Pero muchachos, seamos sinceros, la república y el orden institucional también se sostienen respetando los contratos y dándole previsibilidad a los que laburan, y a veces con este vértigo libertario se pasan de rosca en las formas. Coincido totalmente en que la baja de la inflación y el déficit cero no se negocian porque son la base de cualquier país serio, pero agredir al que piensa distinto o subestimar la discusión económica no nos hace más europeos, nos acerca más a los modos K que tanto criticamos.
El tema cambiario es complejo y no se resuelve a puro tuit o chicana contra los que no la ven, necesitamos previsibilidad jurídica real y reglas claras para que vengan inversiones de verdad y no especulación financiera de cueva. Está genial barrer con el déficit y mandar la motosierra a los curros estatales que nos robaron durante décadas, pero el equilibrio macroeconómico también necesita consenso parlamentario y respeto por las instituciones, porque gobernar por decreto no es la forma republicana que votamos los que queríamos un cambio profundo en Argentina.
¿Hasta cuándo vamos a seguir dependiendo de los sobresaltos del humor presidencial en lugar de consolidar un programa económico institucionalizado y previsible que nos saque del pozo de una vez por todas?