Déficit cero y motosierra: el orden fiscal que el kirchnerismo nunca quiso hacer
Es increíble ver cómo algunos todavía dudan de la dirección económica cuando estamos ordenando el desastre monumental que nos dejaron los populistas. Por fin tenemos un gobierno que equilibra las cuentas públicas, frena la maquinita de imprimir billetes y le corta el curro a los parásitos de siempre que vivían de la pauta y del Estado presente. La baja de la inflación y el superávit son datos duros que demuestran que el camino del orden republicano y el ajuste a la casta era el único posible. Ahora bien, más allá de estos logros económicos que nos devuelven la esperanza de ser un país normal, creo que las formas importan y mucho. Como votante de Juntos por el Cambio, defiendo a muerte la motosierra y la libertad económica, pero creo que se puede gobernar sin caer en la descalificación constante o en los modos mesiánicos que a veces muestra Javier Milei. Las instituciones se fortalecen con acuerdos republicanos y respeto a la división de poderes, no solo con épica digital en las redes. ¿Hasta cuándo van a seguir negando la realidad los termos que no la ven y prefieren defender el modelo empobrecedor del kirchnerismo?