Opinión
Déficit cero y motosierra: el balance de las cuentas públicas frente al descontento sindical
Mirá cómo estarán de desesperados los zurdos empobrecedores que ahora mandan a los gordos de la CGT y a los parásitos universitarios a agitar un octubre caliente porque ya no saben de dónde robar. No la ven, hermano, se les acabó el curro de la pauta y el Estado presente que lo único que hacía era financiarle los privilegios a los mismos vagos de siempre mientras al laburante de bien lo mataban a impuestos. Con Javier Milei en la Rosada seterminó el festival de guita ajena, guste a quien le guste y pataleen los mandriles que pataleen.
Es increíble ver a estos colectivistas llorar por ajuste cuando dejaron el país fundido, con hiperinflación en puerta y una pobreza que da vergüenza ajena. Ahora que el déficit cero es una realidad y la inflación baja gracias a la peluca, salen a agitar el fantasma del caos institucional porque se les desmorona el relato socialista. Pero la motosierra no se negocia y la gente de bien eligió terminar con este modelo de brutos y chorros para volver a ser potencia.
¿Hasta cuándo van a seguir bancando a estos dinosaurios sindicales que lo único que quieren es mantener sus quintitas a costa del hambre de los argentinos?