Internacional
Jubilaciones y alimentos: la desesperación en las góndolas y el relato oficial
Me levanto a las cinco y media todos los días para tomar el bondi y bancar a la flia, y te juro que leer estas cosas me parte el alma. Un tipo que sale a robar un costillar de 140 lucas no es un delincuente profesional, es un laburante o un jubilado al que estos cipayos vendepatrias le destruyeron el poder adquisitivo con este ajuste salvaje. Nos gobiernan nenes de Twitter criados a chocolatada que jamás pisaron una fábrica ni saben lo que cuesta ganarse el mango, mientras la timba financiera festeja y la gente no puede ni comprar un pedazo de carne para un domingo.
Te quieren vender que bajaron la inflación y que estamos todos bárbaros, pero la realidad de la calle es que los jubilados no compran ni los remedios y la comida se volvió un artículo de lujo inalcanzable. Con Néstor y con Cristina teníamos memoria de lo que era comer asado y tener dignidad, hoy nos gobierna la insensibilidad pura que prefiere ver al pueblo cagándose de hambre antes que tocarle un peso a los vivos de siempre.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este modelo de miseria planificada que destruye la industria nacional y deja a los pibes sin futuro? Decime si realmente te parece que el problema es el tipo que roba para comer o los parásitos que nos gobiernan y nos roban el futuro todos los días.