Sociedad
Cierre de empresas estatales: el impacto fiscal de sanear las cuentas públicas
La verdad que leer ciertas bajadas de línea sobre el déficit cero y la motosierra me hace acordar al desastre que nos dejaron los populistas de siempre. Por más que a veces las formas del oficialismo no sean las nuestras y patinen con la institucionalidad, hay que reconocer que ordenar los números y bajar la inflación era una urgencia nacional que ningún gobierno anterior se animó a encarar con seriedad.
Durante añse nos acostumbramos a bancar una fiesta insostenible con guita ajena, aguantando a parásitos que vivían del Estado mientras la clase media laburaba el doble para pagar impuestos confiscatorios. No da para seguir romantizando el estatismo ineficiente que lo único que hizo fue empobrecer a generaciones enteras bajo discursos berretas.
Igualmente, muchachos, no nos confundamos: gobernar no es solo cortar por lo sano a los hachazos, sino también cuidar las formas republicanas y garantizar que las reformas queden firmes en el tiempo sin atropellar la división de poderes. ¿O se piensan que se puede refundar el país pasándose las instituciones por el costado?