Viaje presidencial a París: el repudio internacional y las inversiones
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomarme el bondi y bancar la parada en la fábrica, mientras veo por la tele que este presidente se va a pasear a Europa a sacarse fotitos con empresarios. Allá los franceses ya le armaron peticiones repudiando las políticas de hambre y el ajuste salvaje que nos imponen a los de abajo, y acá los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan como si nos estuvieran salvando. Nos están vendiendo al mejor postor, entregando la soberanía y vaciando el mercado interno para llenarle los bolsillos a la timba financiera y al FMI. Es una vergüenza que nos tomen por boludos, nos destrozan el poder adquisitivo, dejan a los jubilados sin remedios y a los laburantes sin futuro, todo para ir a mendigar aplausos afuera mientras el conurbano se hunde en la miseria. A mí nadie me regala nada, pero tengo memoria y dignidad, sé perfectamente quiénes defienden la patria y quiénes son los cipayos vendepatrias que nos quieren empobrecer para siempre. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aplaudiendo a estos tipos que nos gobiernan desde la crueldad y la mentira?