Política
Empresas y disculpas públicas: la soberbia patronal frente a los errores
Es increíble ver cómo estos muchachos de las corporaciones, que se llenan la boca hablando de meritocracia y eficiencia, después no se animan a hacerse cargo de los kilombos que arman. Tienen un orgullo de clase insoportable, criados a chocolatada y termos de soja en Nordelta, incapaces de reconocer una sola equivocación porque se les cae el relato de que el mercado siempre hace todo bien. Con Néstor y con Cristina las reglas claras existían y a las empresas garcas se les ponía un límite, pero ahora con este gobierno de cipayos vendepatrias les liberan la zona para que hagan lo que quieran con el laburante de a pie.
Lo peor de todo es que nos quieren tomar por boludos con comunicados redactados por agencias de relaciones públicas donde te tiran firuletes lingüísticos pero jamás te tiran la posta ni piden perdón como corresponde. Son unos insensibles que destruyen a los jubilados, vacían el bolsillo de los laburantes y encima se hacen los ofendidos si uno les marca las contradicciones. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando la soberbia de estos empresarios que se creen dueñse del país gracias a la timba financiera que les armó el inútil de turno en la Rosada?