Opinión
Financiamiento universitario: el impacto de la apelación en la educación pública
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para subirme al bondi, y si hay algo que siempre le inculqué a mis pibes es que la única forma de zafar de este pantano es agarrar los libros y laburar. Ver a estos tipos que jamás agarraron una pala venir ahora a cortarle los víveres a la universidad pública me revuelve las tripas. Son unos cipayos vendepatrias que no quieren que el hijo del laburante tenga un futuro distinto, prefieren tener a todo el pueblo arrodillado mientras festejan con la timba financiera de los amigos de afuera.
Néstor y Cristina nos enseñaron que un país se levanta con educación y trabajo, no con motosierra ni con pibes de Twitter criados a chocolatada que manejan el Estado como si fuera un jueguito de la Play. ¿Qué se piensan, que las aulas se sostienen con aplausos? Apelan los fallos y cajonean la guita porque les da terror que el pueblo piense por sí mismo. Destruyen los salarios de los docentes y desfinancian todo lo que huela a soberanía.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando que estos insensibles rematen el país pedazo por pedazo mientras nos ahogan con los tarifazos y el ajuste? ¿A vos que defendés este modelo te parece gracioso ver cómo le cierran las puertas del futuro a los pibes del conurbano?