Sociedad
Malena Pichot y las denuncias falsas: el relato colectivista que se desmorona
Es increíble ver cómo se les cae el relato a todas estas militantes de la pauta que vivieron añse facturando con el ministerio de la mujer y curros estatales financiados con la plata de los contribuyentes. Ahora descubren tardísimo lo que cualquier laburante con dos dedos de frente sabía: que la ideología barata sin evidencia científica se choca contra la pared de la realidad. Mientras tanto, nosotros seguimos cobrando en crypto y laburando para afuera, mirando desde la comodidad de la opulencia digital cómo se quedan sin caja para seguir parasitando al Estado.
La motosierra no pasa solamente por las cuentas públicas del déficit cero, sino también por esta hegemonía cultural berreta que nos quisieron imponer a fuerza de censura y cancelación. Pobres termos, no la ven ni en 4K, siguen militando un colectivismo de cotillón que ya no les cree nadie afuera de su echo chamber de Twitter. Aprendan a programar, muchachos, y dejen de vivir del esfuerzo ajeno.
¿Dónde quedó el 'yo sí te creo' automático y selectivo ahora que la realidad les sacó la alfombra de los privilegios?