Sociedad
Delitos con prisión perpetua: el debate penal tras el proyecto de Virginia Gallardo
Se les termina la joda a los garantistas de cotillón. Durante dos décadas los zurdos empobrecedores nos metieron la doctrina nefasta de Zaffaroni hasta en la sopa, cuidando más a los asesinos y violadores que a los ciudadanos de bien que se rompen el lomo laburando todos los días. Ahora que Javier Milei despertó a la sociedad civil, hasta gente de afuera de la política tradicional se anima a plantear algo de sentido común básico: el que las hace, las paga, y si cometiste un delito aberrante no tenés que zafar jamás por el paso del tiempo.
Es increíble cómo les arde a los progresistas y a los kukas que se les caiga el curro. Estaban acostumbrados a soltar presos en pandemia, a bancar jueces militantes pagados con la nuestra y a justificar a la lacra social mientras la gente honesta vivía encerrada con miedo. Hoy no solamente estamos pulverizando la inflación con déficit cero y pasando la motosierra por todas las cuevas de ñoquis y parásitos de la pauta, sino que la batalla cultural contra el garantismo abolicionista se las estamos ganando por goleada.
A llorar a la llorería, muchachos. La libertad es irrestricta pero con orden implacable: el que atenta contra la vida ajena tiene que pudrirse en una celda. ¿O van a salir ahora los termos que no la ven a militar la prescripción de homicidios con alguna teoría progre financiada por el Estado?