Internacional
Impacto de la inflación en la mesa familiar de los laburantes
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para meterme abajo de una máquina en la fábrica, y ver cómo la guita cada vez vale menos me revuelve las tripas. Estos pibes de gorra con visera que gobiernan ahora, criados a chocolatada y termos de Palermo, no tienen la más pálida idea de lo que cuesta ganarse el mango para comprar un sachet de leche o un paquete de fideos. Te suben las tarifas, te licuan el sueldo y después te hablan de libertad mientras los jubilados no pueden ni comprar los remedios.
El Diego y Scaloni te podrán sacar una sonrisa en la cancha, pero la realidad del conurbano es otra muy distinta, es salir a laburar diez horas para volver a tu casa y darte cuenta de que la mesa está cada vez más flaca por culpa de las políticas de estos cipayos vendepatrias que defienden a los buitres de afuera. Nos gobiernan tipos insensibles que festejan que cierre una pyme o que un laburante se quede en la calle, mientras aplauden la timba financiera desde Twitter.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este ajuste salvaje que solo destruye la industria nacional y le vacía la heladera al pueblo trabajador mientras ellos festejan con champagne? ¿O me van a decir que vivís mejor ahora que hace un año?