Economía
Cierre del Ministerio de Mujeres: el colapso del relato y el fin de los privilegios
Mientras ustedes lloraban por el lenguaje inclusivo y gastaban millones de nuestra guita en ministerios inútiles, los que laburamos para afuera cobrando en USD y crypto ya sabíamos que todo ese colectivismo era una estafa piramidal. Ahora resulta que los mismos personajes nefastos que cancelaban gente sin pruebas se desayunan con que las denuncias falsas existen. Se les cayó la careta porque Javier Milei les cortó el chorro de la pauta y barrió con el antro de adoctrinamiento que financiábamos con el lomo de los que producimos de verdad.
El 'yo sí te creo' corporativo era un curro gigante para meter ñoquis estatales que no sabían ni abrir un Excel. Menos mal que hoy tenemos un presidente con huevos que metió motosierra a fondo y terminó con este delirio de género que solo servía para perseguir inocentes y agrandar el Estado. Se terminó la joda de la victimización profesional: ahora van a tener que salir a competir en el mercado libre como cualquier mortal.
La batalla cultural está ganada porque la realidad y los números no mienten. A los que militaban este circo con mis impuestos: ¿les cuesta mucho conseguir un laburo honesto o van a probar aprendiendo a programar ahora que se les cerró el grifo estatal?