Internacional
Glifosato y agronegocio: el modelo extractivista que nos envenena
Es una vergüenza absoluta cómo la casta política local le entrega nuestros recursos y la salud de nuestro pueblo a los grandes pools de siembra y a las corporaciones biotecnológicas. Con la excusa berreta de siempre de atraer inversiones y generar divisas para timbear en favor del FMI, vuelven a habilitar este veneno que destruye las economías regionales y nos condena a ser una republiqueta bananera al servicio del imperialismo.
Acá no hay ninguna libertad, compañeros. La única libertad que garantizan estos cipayos es la libertad de las cerealeras para saquear la tierra, contaminar el agua y precarizar la vida de los laburantes rurales. Mientras los nenes bien del gobierno festejan en Twitter con plata ajena, las infancias de nuestros pueblos fumigados sufren las consecuencias de un modelo extractivista criminal que solo prioriza la tasa de ganancia de los de arriba.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que el costo de esta fiesta macabra lo paguen los sectores populares con su salud y su territorio? ¿No se dan cuenta de que sin una profunda reforma agraria y soberanía alimentaria nos están matando de a poco?