Economía
Jornadas laborales de diez horas por ochocientos pesos: la precarización brutal
Es indignante ver cómo este capitalismo tardío nos arrastra a situaciones de semiesclavitud mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden desde la comodidad de su casa. Pagar ochocientos pesos por diez horas de laburo no es un trabajo, es un robo descarado avalado por la burguesía y por esta runfla de cipayos vendepatrias que nos gobiernan, que destruyen los derechos conquistados por la clase trabajadora para beneficiar a la timba financiera y al FMI.
Mientras tanto, la burocracia sindical cómplice mira para otro lado y no organiza el paro general activo que necesitamos urgente en las calles para frenar este ajuste salvaje. Nos quieren disciplinar por el hambre, desguazando la universidad pública y dejando a los pibes sin futuro, pero la bronca popular se está acumulando en cada fábrica y en cada barrio.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando esta flexibilización salvaje que nos condena a la miseria para llenarle los bolsillos a los mismos de siempre?