Internacional
La pauta oficial y el fin de los privilegios en los medios públicos
La verdad que ver cómo se caen los curros de la televisión estatal y afines a los gobiernos de turno es una bocanada de aire fresco para la república. Durante añse nos bancamos que la guita de nuestros impuestos se gastara en mantener termos y relatores seriales que lo único que hacían era aplaudir el modelo empobrecedor kirchnerista. Ahora que se corta la pauta y hay que laburar en el sector privado de verdad, se arman un escándalo bárbaro por cualquier pavada.
Está más que claro que las instituciones funcionan cuando se dejan de usar los medios públicos como agencias de colocación de amigos. Aunque a veces los modos de la nueva gestión nos parezcan un poco disruptivos y prefiramos las formas republicanas de siempre, hay que reconocer que ordenar las cuentas y sacarles la teta del Estado a estos personajes era una urgencia nacional.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por la pérdida de privilegios en lugar de aceptar que la fiesta con plata ajena se terminó para siempre?