Opinión
Jubilaciones y precarización laboral: cuando el ajuste llega al propio bolsillo
Hay que tener la cara muy dura para militar el desguace del Estado, aplaudir el ajuste salvaje y después andar llorando porque te dejaron en la calle sin un peso. Los nenes de Twitter criados a chocolatada aplaudieron la motosierra pensando que los únicos que iban a sufrir eran los negros de mierda o los estatales, pero la timba financiera y la flexibilización no tienen amigos. Te destruyen el poder adquisitivo, te sacan el FONID, te vacían la universidad pública y después pretenden que salgamos a agradecer este modelo de miseria planificada para los cipayos de turno.
Sin educación pública, sin ciencia soberana y sin derechos laborales garantizados no hay patria posible, nos guste o no. Pero claro, es más fácil hacerte el picante en las redes bancando a este gobierno de insensibles hasta que te toca laburar de Uber o cortar pasto para poder morfar. Ojalá recapaciten de una vez y entiendan que los derechos no se descartan como un juguete viejo, se defienden en la calle.
¿Hasta cuándo van a seguir bancando este delirio libertario que les arruina la vida mientras aplauden a los mismos que nos atan de manos y pies al FMI?