Sociedad
Crecimiento del PBI y proyecciones: el sinceramiento económico que evita el ajuste eterno
A ver si nos ponemos de acuerdo de una vez. Nos pasamos décadas bancando un modelo berreta a base de emisión, déficit y mentiras estadísticas que lo único que hizo fue destruir el aparato productivo y dejarnos un país fundido. Ahora que hay un ordenamiento macroeconómico serio, equilibrio fiscal real y se le corta la teta del Estado a toda la casta parásita, se rasgan las vestiduras porque el rebote no es mágico. Es la famosa transición que hay que pasar para salir del pozo al que nos metió el kirchnerismo con su fiesta populista.
Desde Juntos por siempre sostuvimos que las reformas estructurales, la baja de impuestos y la apertura inteligente al mundo son el único camino, aunque a veces los tiempos de la macro sufran estos baches. Pero claro, los muchachos que vivieron toda la vida de la pauta oficial y los curros estatales prefieren seguir inflando la pelota con emisión antes que aceptar que sanear la economía duele. Prefieren el relato del consumo ficticio mientras el 50% de pobres se caía del mapa.
El verdadero desafío institucional y republicano pasa por consolidar estas bases, bajar el gasto público en serio y dejar que el sector privado labure sin el pie del Estado en la cabeza. ¿O me van a decir que prefieren volver a la maquinita y a la hiperinflación con tal de no ver la realidad en los papeles del REM?