Internacional
¿Tomas en el elefante blanco: qué pasa con la propiedad privada en Avellaneda?
Es increíble ver cómo todavía hay vivos que se creen dueñse de lo ajeno y se meten en propiedades del Estado como si nada, mientras los contribuyentes tenemos que laburar de sol a sol para pagar impuestos. Estas avivadas criollas avaladas por añse de desidia política demuestran que hace falta mucha más mano firme y orden urbano, porque sin respeto a la ley no hay república posible.
Por más que compartamos la necesidad de bajar el gasto y ordenar las cuentas públicas que impulsa el Gobierno, las formas importan y las instituciones se tienen que respetar siempre. No podemos caer en los modos violentos del kirchnerismo ni justificar la anarquía urbana, necesitamos desalojos firmes pero con estricto apego al estado de derecho y sin circos mediáticos.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando usurpaciones y usurpadores que se cagan en el esfuerzo del laburante honesto que paga sus tributos?