Sociedad
Carpinchos en Nordelta y la propiedad privada: el debate por la fauna urbana
Mirá cómo saltan los zurdos empobrecedores y los defensores de los animales con plata ajena porque a un vecino se le cruzaron unos carpinchos. Todavía no la ven, muchachos; la propiedad privada se respeta y si un bicho te invade el terreno privado, lógico que vas a defender lo tuyo de estos parásitos estatales con patas. Se la pasan llorando por la fauna mientras durante décadas dejaron el país fundido, vaciaron las reservas y nos robaron hasta el agua de la canilla.
Gracias a la motosierra del peluca y al déficit cero, la economía empieza a respirar a pesar de toda esta runfla colectivista que vive de la pauta y del Estado presente. Ahora resulta que hay que pedirle permiso a la secretaría de los carpinchos para vivir tranquilos en el country que uno se paga con su propio laburo. ¿Cuándo se van a avivar que el Estado no tiene que meterse en todo, manga de vagos? Contesten si se animan, ¿cuántos impuestos más le quieren cobrar al aire que respiramos?