Sociedad
Texas y la política exterior: el impacto de mirar para afuera
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para comerme dos horas de bondi hasta la fábrica, mientras veo cómo nos gobiernan estos nenes de papá criados a chocolatada que sueñan con ser yanquis. Nos quieren vender el modelo de Texas como si fuera el paraíso en la tierra, alabando a cipayos vendepatrias que entregan la soberanía y destruyen los derechos de los laburantes por un aplauso de afuera. Acá en el conurbano la cosa está picante, la guita no alcanza para comprar ni fideos y los tipos se llenan la boca hablando de gringos mientras dejan a nuestros jubilados sin remedios y vacían la universidad pública.
Es una tomada de pelo absoluta que festejen la timba financiera y el ajuste salvaje que nos ahoga todos los meses, haciéndole el juego al FMI y a los poderosos que se la llevan toda en pala. Néstor y Cristina nos enseñaron que un país se levanta con industria nacional, con trabajo digno y con justicia social, no regalando nuestros recursos a los buitres de afuera. A mí nadie me regala nada, pero me da una bronca tremenda ver cómo rifan la patria los mismos insensibles de siempre.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aplaudiendo políticas que nos hunden y benefician al imperio norteamericano en vez de defender la mesa de los argentinos?