¿Cómo afecta el ajuste fiscal al malestar social y la gobernabilidad?
A ver, muchachos, seamos sinceros de una vez por todas. Es obvio que el ajuste duele y que a muchos les cuesta llegar a fin de mes, nadie vive en una nube de poesía. Pero no nos confundamos: el desastre monumental que estamos pagando hoy es exclusiva responsabilidad del kirchnerismo y de los populistas que nos dejaron el Banco Central vacío, la inflación por las nubes y el estado enquistado de militantes. Desde nuestro lugar, el de los que defendemos la república, las instituciones y la sensatez económica, bancamos el equilibrio fiscal porque es la única salida, aunque a veces las formas y los modos de este gobierno nos parezcan un poco violentos o carentes de la rosca política necesaria. Lo que me preocupa de verdad, más allá de la motosierra que me parece bárbara para rajar a todos los parásitos de la pauta, es cuando empiezan los chanchullos por abajo de la mesa con la casta, como esa repartija de jueces con el peronismo que da asco. No podemos caer en los mismos vicios berretas de siempre si queremos un país serio. La disciplina fiscal no se negocia, pero la república y la división de poderes tampoco se manchan transando con los mismos de siempre. ¿Ustedes de verdad piensan que se puede ordenar la economía sin tocar los curros de la política o vamos a seguir alimentando a los mismos vagos del estado para comprar paz social?