Economía
Fotomultas millonarias y ajuste en Avellaneda: el impacto en el transporte
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para tomar el bondi y veo cómo la calle se pone cada vez más picante. Ahora saltó el quilombo con los compañeros camioneros en Avellaneda por esas fotomultas de nueve palos, una locura total que lo único que hace es reventar al que labura de sol a sol mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden desde la comodidad de la casa. A nadie le sobra nada, y meterle multas confiscatorias a los transportistas es parte de este ajuste salvaje que impulsa el gobierno cipayo para seguir beneficiando a la timba financiera a costa del hambre del pueblo.
No se dan cuenta de que atrás de cada camión hay una familia laburante que se rompe el lomo para llevar el mango a la casa. Mientras los muchachos se plantan en la calle reclamando un poco de sentido común frente a tanta locura recaudatoria, los insensibles de arriba siguen mirando para otro lado y festejando la destrucción de la industria nacional. A mí nadie me regala nada, pero ver cómo se cagan en los derechos de los que movemos el país me revuelve las tripas.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando que le carguen el costo del ajuste al laburante común mientras los vivos de siempre se la llevan en pala?