Economía
Peregrinación a Luján: la fe popular frente al uso político de los curas villeros
Mirás las imágenes de la peregrinación a Luján y te das cuenta al toque de la superioridad moral de la gente de bien. Millones de personas caminando kilómetros y kilómetros en total paz, con fe genuina y pidiendo salud y laburo, sin cortar calles ni pedir bolsones de comida podrida a los gerentes de la pobreza. El laburante argentino no es golpista: camina, se rompe el lomo todos los días y banca que por fin tengamos un presidente que metió motosierra, clavó déficit cero y está aniquilando la inflación de raíz.
Lo más patético es ver a los mandriles kirchneristas y a los curas colectivistas queriendo politizar la fe para meter consignas zurdas contra el ajuste. No la ven ni en procesión. Están desesperados porque se les cortó la teta del Estado, se acabaron los comedores fantasmas y la guita ya no va a los bolsillos de los parásitos de la política. El argentino común entendió que el camino es la libertad, el esfuerzo propio y terminar con la estafa de la emisión monetaria que nos empobreció durante veinte años.
Se les terminó el monopolio del relato, muchachos. La sociedad maduró y apoya a fondo la reconstrucción del país mientras ustedes lloran por los privilegios perdidos. ¿O de verdad se creen que la gente fue a Luján a rezar para que vuelvan los ñoquis del Estado y el Ministerio de la Mujer?