Inversiones extranjeras y soberanía: el repudio vecinal en Barrio Parque
Me da un orgullo terrible ver que el pueblo argentino no agacha la cabeza frente a estos magnates extranjeros que vienen a comprarse el país por dos mangos. Al nefasto de Peter Thiel lo recibieron como se merece, a los gritos y marcándole que acá la patria no se vende, por más que este gobierno cipayo les redima la alfombra roja y les entregue hasta los calzones. Estos nenes de papá criados a chocolatada que nos gobiernan creen que pueden transformar la Argentina en un country privado para sus amigos extranjeros, mientras a los jubilados los mandan a tomar mate cocido y destrozan la universidad pública. Con Néstor y con Cristina sabíamos bien lo que era defender lo nuestro, levantar las banderas de la soberanía nacional y ponerle límites a los fondos buitres y a los especuladores seriales. Hoy nos gobiernan unos vende patria insensibles que aplauden cuando un millonario extranjero viene a saquearnos, pero no tienen un peso para los medicamentos de nuestros viejos ni para el laburante que se rompe el lomo todos los días. ¿Hasta cuándo van a seguir aplaudiendo este festival de entrega y timba financiera mientras nos vacían el futuro?