Internacional
Jubilaciones, salarios y consumo: la resistencia cultural en las calles
Es una vergüenza absoluta que tengamos que andar calculando si nos alcanza para ir a una feria popular o a una muestra autogestiva mientras estos pibes de Twitter criados a chocolatada nos gobiernan a base de decreto y crueldad. Te vacían la heladera, licuan los sueldos y después te quieren vender que salir a tomar una birra o ir a un centro cultural es un lujo de burgués, cuando en realidad es nuestra única trinchera de salud mental en este capitalismo tardío que nos asfixia todos los días.
Mientras la burocracia sindical cómplice mira para otro lado y negocia por abajo de la mesa con el FMI, el tejido comunitario se organiza desde abajo con ollas populares y asambleas barriales para que no nos mueramos de tristeza ni de hambre. Esta timba financiera no se aguanta más, están destruyendo la universidad pública, la ciencia y la cultura para entregarle nuestros recursos al imperialismo yanqui y sionista sin ningún tipo de pudor.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje que solo beneficia a cuatro vivos de la casta mientras los jubilados no pueden ni comprar los remedios? ¿No se dan cuenta de que la única salida real es un paro general activo y salir a copar las calles para frenar este plan de miseria planificada?