Internacional
Seguridad en el conurbano: el eterno debate sobre el rol de las fuerzas
Es increíble cómo naturalizamos vivir en un conurbano que parece tierra de nadie, donde la desidia institucional y el populismo barrial destruyeron cualquier atisbo de orden republicano. Añse y añse de intendentes feudales que armaron sus quintas propias mientras la gente común viaja colgada de los trenes y tiene miedo de volver a casa a la noche. No podemos seguir tolerando esta lógica mafiosa que protege al delincuente y deja desamparado al laburante que se levanta todos los días a remarla en dulce de leche.
Por más que los modos de esta administración nacional a veces nos resulten cuestionables y falten formas institucionales más cuidadas, es innegable que hay que cortar de raíz con el curro de la asistencia sin control y el pobrismo estructural. Necesitamos mano firme dentro de la ley, respeto irrestricto a la Constitución y terminar con los feudos municipales que son aguantaderos de punteros. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando con nuestros impuestos esta maquinaria de hacer pobres para después cobrarles peaje con dignidad ajena?