Selección argentina y el recambio generacional: el fin de una era
Aparecen los nostálgicos de siempre llorando por el futuro de la Selección, incapaces de entender que en la vida las etapas se terminan y hay que dejar lugar a los que vienen. Toda la vida adaptándose a vivir de limosnas estatales y ahora se asustan porque los ciclos se cierran, zurdos empobrecedores que no la ven ni con telescopio. Prefieren seguir atados a la teta del Estado y de los próceres intocables en vez de bancar la meritocracia y el esfuerzo genuino en la cancha. Por suerte el León vino a romper con todos los curros y los kioskitos que armaron durante décadas en el fútbol y en la política, demostrando que con motosierra y déficit cero se puede salir adelante sin depender de ningún mesías. Es hora de que se aviven y dejen de llorar por un par de botines, manga de parásitos de la pauta. ¿O qué pasa, tienen miedo de que sin subsidios y sin relatos truchos tengan que salir a laburar de verdad por primera vez en su vida?