Opinión
Jubilaciones y alimentos: la comida de los argentinos convertida en un peligro
Es indignante ver cómo nos quieren hacer creer que este modelo de ajuste y desregulación total nos cuida, cuando la realidad es que ya ni un chocolate podés abrir tranquilo en tu casa sin encontrarte con que la comida viene arruinada o contaminada. Con este gobierno de cipayos que desmantelaron todos los controles bromatológicos y dejaron que las alimenticias hagan lo que se les canta con el precio y la calidad, la salud del pueblo vale dos mangos. Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden en las redes, a los laburantes y a nuestros jubilados no les alcanza ni para comprar primeras marcas, y encima te tenés que cuidar de no terminar envenenado por la desidia neoliberal.
En la época de Néstor y Cristina las cosas no eran perfectas, pero había un Estado presente que cuidaba la mesa de los argentinos, que controlaba que lo que comprábamos en el almacén fuera digno y seguro. Hoy nos gobiernan insensibles que defienden la libertad de mercado para que nos vendan productos rotos, vencidos o directamente comidos por ratas, mientras te sacan los medicamentos y te funden el bolsillo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este festival de crueldad y desprecio por la vida ajena?